La energía solar en España

Apostamos por el uso de la energía solar fotovoltaica en España y llevamos electricidad limpia y renovable a miles de hogares españoles

La energía fotovoltaica en España es una de las fuentes de energía renovable más prometedoras y respetuosas con el medio ambiente. En la actualidad, se sitúa como una de las mejores alternativas en la lucha contra la dependencia de combustibles fósiles y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Paneles solares

La energía solar es una de las grandes apuestas de Iberdrola España.

En los últimos años, Iberdrola España ha intensificado sus esfuerzos para lograr una transición energética efectiva y eficiente, manteniendo un firme compromiso con la descarbonización y la lucha contra el cambio climático. La geografía de nuestro país tiene unas buenas características para aprovechar el generoso recurso solar del que disfrutamos. Desde los soleados campos de Andalucía hasta las regiones del norte, la captura de los rayos solares se ha convertido en una auténtica prioridad.

Esta transición hacia el aprovechamiento de la energía solar en España no solo trabaja contra el cambio climático, sino que también genera empleo y fomenta la innovación tecnológica. Los parques solares y los paneles fotovoltaicos en los tejados se han convertido en una vista común en ciudades y pueblos, haciendo evidente la determinación de España en alcanzar los objetivos establecidos en los acuerdos internacionales.


¿Qué es y cómo funciona la energía solar en España?

La energía solar es una fuente de energía renovable y limpia que utiliza la radiación solar para producir electricidad a partir del efecto fotoeléctrico. Este fenómeno físico permite que determinados materiales sean capaces de absorber fotones y liberar electrones, generando una corriente eléctrica.

Los materiales semiconductores, como el silicio, son los que se utilizan para crear las células fotovoltaicas. Normalmente, estas células pueden fabricarse con silicio monocristalino, policristalino o amorfo, aunque también se pueden utilizar otros materiales semiconductores de capa fina. 

La eficiencia de las placas fotovoltaicas depende directamente del material y de su pureza. Por ejemplo, el silicio monocristalino se obtiene a partir de un cristal de silicio puro, lo que significa que la estructura molecular es más “limpia” y su eficiencia (es decir, la cantidad de energía eléctrica que se genera a partir de la energía solar absorbida) es mayor, entre un 18 % y un 20 %, de media.

Las siguientes en eficiencia son las de silicio policristalino que, como su propio nombre indica, se crean a partir de diversos cristales de silicio. Esto hace que sean más baratas de producir, pero a costa de perder algo de eficiencia (poseen una eficiencia media de entre el 16 % y el 17,5 %). Y, por último, las celdas de cristal amorfo, las más baratas, pero también las menos eficientes (su eficiencia media baja del 10 %, por lo general).

Las plantas fotovoltaicas, creadas por agregación de paneles (desde unos pocos hasta centenares de ellos), se pueden dividir en dos tipos principales: las que se conectan a la red eléctrica y las que no. Las que no se conectan a la red suelen ser instalaciones en lugares remotos, poco accesibles, como granjas o explotaciones agrícolas, y se utilizan en conjunto con grandes baterías.

En cuanto a las conectadas a la red eléctrica, tenemos las centrales fotovoltaicas y los generadores de autoconsumo. Las primeras son las instalaciones pensadas para verter toda la energía generada a la red eléctrica, mientras que las segundas se refieren a las instalaciones que destinan parte de la energía al consumo (en viviendas, edificios, etc.), y el resto lo vierten a la red. También pueden demandar energía a la red cuando no se produce la suficiente. 

¿Cómo controlamos el funcionamiento de nuestras plantas solares?

Hace dos décadas, Iberdrola España inauguró un proyecto pionero a escala global en el sector de las energías renovables: el Centro de Operación de Renovables (CORE) de Toledo. Este centro controla y opera en tiempo real el funcionamiento de las instalaciones eólicas, fotovoltaicas e hidráulicas de Iberdrola España.

En la actualidad, el centro gestiona, desde su sede en Toledo, más de 300 instalaciones de parques eólicos, plantas fotovoltaicas, subestaciones eléctricas y baterías ubicadas en 11 países distintos. Además, el CORE supervisa más de 3 millones de datos en tiempo real y controla más de 13 GW de potencia activa.

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