Competitividad industrial: el papel estratégico de las redes eléctricas en España
La competitividad industrial de España depende cada vez más de una infraestructura eléctrica moderna y eficiente. La inversión en redes eléctricas es fundamental para permitir la reindustrialización, mejorar la eficiencia, atraer nuevas inversiones al país y garantizar una mayor autonomía energética.



Las redes eléctricas juegan un papel clave en la competitividad industrial, impulsando el desarrollo económico de España.
Cómo las redes eléctricas refuerzan la competitividad industrial en España
España se encuentra ante un momento clave para consolidarse como una potencia industrial europea. Sin embargo, para que esta oportunidad se materialice, es fundamental que el país invierta en la infraestructura que hace posible esta reindustrialización y modernización de la economía, las redes eléctricas.
Reindustrialización y fomento de la competitividad industrial en España
En los últimos años, las peticiones industriales de conexión a la red eléctrica se han multiplicado por diez en España. Las industrias, atraídas por los bajos precios de la electricidad renovable y por la calidad del suministro, están decidiendo invertir en nuestro país. Esto se traduce en desarrollo, tecnología, empleo, riqueza e impuestos en potencia.
Invertir en redes eléctricas es esencial para conectar a todas esas industrias, atender las necesidades de digitalización y apoyar el desarrollo de nuevas viviendas. Sin redes, no hay electrificación, y sin electrificación, no hay reindustrialización.
Competitividad industrial: impacto de la falta de inversión en redes eléctricas
A pesar de las ventajas competitivas de las energías renovables y la alta calidad del suministro en España, que atraen a industrias de todo el mundo, la inversión en redes eléctricas no está a la altura y no tiene suficiente capacidad para conectarlas.
Esto está generando cuellos de botella y dificultando la conexión de nuevos proyectos, lo que provoca frustración entre ciudadanos, empresas y administraciones locales.
Si no corregimos esta situación, empresas que hoy están explorando ubicaciones para sus centros de producción en España elegirán otros países que cuenten con redes disponibles para su conexión, y con ello, podríamos perder la oportunidad de consolidarnos como un líder industrial en Europa por algo que sabemos hacer desde hace más de 100 años, las redes eléctricas.
La autonomía energética como pilar para impulsar la competitividad industrial
Hasta ahora, la falta de infraestructura eléctrica, que frena el crecimiento económico y la inversión privada, ha sido más propia de países en desarrollo que de países desarrollados. Por este motivo, tenemos que actuar con rapidez para cambiar las reglas que nos han llevado a esta situación y revertirla.
Además, cada euro destinado a modernizar la red genera en torno a diez euros en actividad económica, empleo y recaudación fiscal, incrementa la seguridad y autonomía energética de nuestro país y refuerza la cohesión territorial. Estas infraestructuras permiten atraer empresas, impulsar el desarrollo económico de las zonas rurales y democratizar el acceso y la producción de la energía.
La Comisión Europea ya ha entendido este reto como prioritario y ha situado las redes en el centro de su política. Alemania, Francia o Italia están invirtiendo miles de millones para reforzar sus infraestructuras eléctricas. En este contexto, España no puede quedarse atrás. Es necesario unas políticas y regulaciones que reconozcan el valor estratégico de las redes en nuestro país, permitan a las empresas invertir con visión de futuro y no impidan el acceso a la electricidad a nadie dispuesto a invertir en nuestro país.
Cadena industrial asociada a las redes eléctricas y su impacto en la competitividad española
En las últimas décadas, España ha desarrollado una cadena de valor industrial en torno a las redes eléctricas que es referente en Europa. Fabricamos transformadores, aisladores, cables, contadores inteligentes, sistemas de control y software de gestión. Además, contamos con ingenierías, instaladores, centros de I+D y universidades especializadas. Esta cadena de valor crea decenas de miles de empleos cualificados y exporta tecnología a todo el mundo.
Por ello, si no invertimos en redes y solo proponemos recortes de gastos en la infraestructura eléctrica, esta cadena desaparecerá. De este modo, no solo estaríamos renunciando a atraer nueva industria y a viabilizar la existente, permitiendo su modernización, sino también a conservar la cadena industrial que ya tenemos asociada a la electricidad y que es líder mundial.
Visión de Iberdrola España: redes eléctricas para una mayor autonomía energética y reindustrialización
Desde Iberdrola España, entendemos que la inversión en redes eléctricas no es un gasto, sino una inversión estratégica para nuestro país. Disponer de una infraestructura eléctrica adecuada favorece el desarrollo económico de nuestro país.
Apostar por las redes eléctricas es apostar por el empleo, la innovación y la competitividad y al mismo tiempo, por una España industrial, digital y conectada al futuro.









