HISTORIA DE LA ELECTRICIDAD EN ESPAÑA

Historia de la electricidad en España: del alumbrado público a las energías renovables

Conoce la apasionante historia de la electricidad en España desde el origen, con los pioneros del siglo XIX, hasta hoy, con el auge de las energías renovables. Todas las fechas, hitos, nombres y claves de más de 150 años de historia del sistema eléctrico español para entender el presente e intuir el futuro. 

Imagen de unas obras en el aliviadero de la central hidroeléctrica de Ricobayo (Zamora), en 1953. 

Puntos clave sobre la historia de la electricidad en España

 

  • El origen de la luz eléctrica en España se remonta al siglo XIX, aunque los primeros registros oficiales de la situación eléctrica en todo el territorio nacional datan de 1901.  
  • A finales de los años 20 del siglo XX se había multiplicado por 12 la potencia instalada y el 81% de la generación de electricidad era hidroeléctrica. 
  • A mediados de los años 40 comienza a consolidarse un sistema eléctrico interconectado y centralizado.
  • En los años 60 entraron en funcionamiento las primeras centrales nucleares. En 1983 nace Red Eléctrica de España, S.A. como operador público de explotación unificada del sistema eléctrico a través de la red de alta tensión. 
  • La ley del sector eléctrico de 1997 impulsó la liberación del mercado de la electricidad. 
  • El siglo XXI se caracteriza por la transición energética y el uso de fuentes de energía renovables en vez de combustibles fósiles.

Origen de la electricidad en España y nacimiento del alumbrado eléctrico 

La historia de la electricidad en España se remonta al siglo XIX, aunque los primeros registros oficiales de la situación eléctrica en España datan de 1901, año en el que el Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas publicó el documento Estadística de la Industria Eléctrica en España en fin de 1901. 


Antes, un puñado de pioneros comenzaron a iluminar con electricidad laboratorios, fábricas, talleres y algunas ciudades en vez de con lámparas de gas de hulla, aceite o con petróleo, que es lo que se había utilizado hasta entonces para alumbrar en la oscuridad. 

Uno de ellos fue el farmacéutico y químico barcelonés Francesc Domènech, que tras varios ensayos, y gracias a un aparato formado por dos conductores y 40 baterías que producían corriente galvánica, consiguió crear en 1852 un sistema con la suficiente energía eléctrica como para iluminar su botica y parte de la calle. Este experimento tuvo lugar décadas antes de que, en 1880, Thomas Alva Edison comercializase a escala la bombilla incandescente de filamento de carbono. 


Precisamente, fue en Barcelona donde se sucedieron los ensayos de alumbrado más relevantes en los inicios de luz eléctrica en España. En 1875, el ingeniero Narciso Xifra realizó una instalación de iluminación con un arco voltaico en el taller de fundición de La Maquinista Terrestre y Marítima. Por su parte, el óptico e importador y fabricador de inventos, Francesc Dalmau, había obtenido la patente de la dinamo de Gramme, capaz de generar corriente eléctrica continua. Ambos empezaron a trabajar juntos -siendo Xifra el director técnico- para implementar centrales de generación de electricidad en espacios como escuelas, oficinas, fábricas o casas de la ciudad condal, en otras localidades españolas e, incluso, en las antiguas colonias (Cuba  y Filipinas). 


Francesc Dalmau necesitaba capital para industrializar un negocio de futuro, más allá de los montajes individuales. Ya en edad avanzada, había delegado parte del trabajo en su hijo Tomás Dalmau. Fue este quien fundó, con el apoyo de accionistas, la Sociedad Española de Electricidad en 1881, la primera de este tipo en España. 


Al calor del empuje de la conocida como “La española”, que con los años creó dos filiales en Madrid y en Valencia y colaboró en la instalación y la gestión de compañías de suministro eléctrico en otras ciudades españolas, en 1882 surgieron otras iniciativas empresariales con contratos temporales de iluminación. Una de ellas fue la Compañía General de Electricidad, Fuerza y Luz Eléctrica, que se encargaría de iluminar la Puerta del Sol o el Ministerio de la Guerra. 


A partir de entonces, gracias al nacimiento de nuevas compañías eléctricas en diferentes puntos de España, se empezaron a instalar centrales de generación de electricidad para la distribución pública, coincidiendo en el tiempo con la comercialización de las bombillas de Edison y Swan.

Máquina Gramme accionada por un motor Brotherhood. (Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla)

Electrificación rural y urbana en España: un cambio progresivo

La llegada de electricidad en España a zonas rurales y urbanas no se produjo hasta la década de los 80 del siglo XIX. Girona fue la primera ciudad en ser iluminada con electricidad de forma general, con motivo de sus fiestas de julio de 1886. 


Desde entonces, ciudades como Jaén, Cádiz, Badajoz, Ronda, Alicante o la propia Girona, sacaron a subasta el alumbrado público de calles y avenidas. En 1888, el ayuntamiento de Pamplona falló el concurso para su alumbrado público que accionaba sus dinamos con energía hidráulica, aunque contaba con el soporte extra de maquinaria de vapor. 


En 1890 una gran parte de las capitales de provincia contaban con centrales eléctricas. Un año antes, la compañía alemana Siemens-Halske abrió una delegación en Barcelona, lo que supuso una nueva vía de financiación, la inversión extranjera, con la consecuente proliferación de fábricas de electricidad normalmente situadas cerca de las grandes ciudades. El capital alemán de Siemens y el de otras compañías fabricantes de material eléctrico formó parte de Madrileña de Electricidad (1890), Sevillana de Electricidad (1894),  Barcelonesa de Electricidad (1894) o Eléctrica Malagueña (1900), entre otras compañías eléctricas fundadas entre finales del siglo XIX y principios del XX. 


En las zonas rurales, gracias a inversores locales se comenzaron a implantar centrales eléctricas. Eran empresarios agrarios e industriales que utilizan la electricidad para sus propias fábricas y el sobrante lo comercializaban con el ayuntamiento, vecinos del pueblo o con otras industrias locales. 


Como la mayoría de las centrales que generaban electricidad lo hacían con corriente continua, no se podía transportar a grandes distancias con alto voltaje. Por eso, las centrales estaban cerca de los núcleos de consumo. 


En el caso de las grandes ciudades, era más frecuente el uso de centrales de termoelectricidad, es decir, las que hacían uso del carbón para hacer funcionar a las máquinas de vapor que estaban conectadas a dinamos que generaban la energía eléctrica. Y en las zonas rurales se popularizaron las centrales hidroeléctricas, que se situaban cerca de los cursos fluviales para generar electricidad a partir de la fuerza del agua -un recurso más económico que el carbón-. 

Desarrollo de infraestructuras y regulación del sistema eléctrico español desde 1900 hasta la actualidad

Según la primera estadística oficial sobre la situación eléctrica en España, publicada por el Ministerio de Agricultura en 1901, España contaba con 875 fábricas de alumbrado (657 de uso público, con 74.262 kilovatios instalados (kW), y 218 de uso privado, con 4.811 kW). En cuanto a las fuentes primarias de obtención de electricidad por estas centrales, un 50% provenía del agua (energía hidráulica) y un 30% del vapor (energía térmica). 

 

Gracias al ingenio de Nikola Tesla, con sus aportaciones a finales del XIX sobre la corriente alterna gracias a las cuales se dio la posibilidad de transportar electricidad a grandes distancias, y gracias al transformador eléctrico, también desarrollado a finales del XIX y que podía aumentar la tensión para transmitir la energía eléctrica y luego disminuirla cuando llegaba al usuario final, las centrales eléctricas se podían situar alejadas de los grandes centros de consumo y expandirse por todo el territorio. 

 

La ampliación del alumbrado eléctrico exigía una regulación. Ya desde 1877 los ayuntamientos podían regular los servicios municipales de alumbrado mediante ordenanzas municipales; en 1900, una ley dictaminaba la servidumbre forzosa de paso de corrientes eléctricas por terrenos privados; y en 1901 se fijaron las normas de inspección y verificación de los contadores eléctricos mediante un real decreto. La intervención del estado se hizo más palpable a partir de un real decreto de 1924 en el que se reafirmaba, entre otros asuntos, el deber de suministrar energía a todo solicitante o la potestad para que que la Administración fijase las tarifas. 


El siglo XX supuso la consolidación del sistema eléctrico en España y el actual siglo XXI es el de la transición energética hacia el uso de energías renovables para combatir el cambio climático. 


Te contamos este periodo de la historia de la electricidad en España a través de esta línea del tiempo, que recoge las principales fechas e hitos desde 1900 hasta hoy:

1900-1930 | Proliferación de las centrales térmicas e hidroeléctricas y extensión del tendido eléctrico 

Unos trabajadores transportan un tubo a la central hidroeléctrica de Millares (Valencia), en 1920. 

Así como proliferaron las macro-centrales térmicas e hidráulicas y el tendido de redes de integración interregionales, la corriente alterna y el transformador eléctrico impulsaron la producción de electricidad de origen hidráulico gracias a que se realizaron grandes obras que regularon las principales cuencas hidrográficas.  

Entre otros hitos, el 19 de julio de 1901 nace Hidroeléctrica Ibérica en Bilbao, impulsada por Juan Urrutia para aprovechar saltos de agua en la cuenca del Ebro y en 1907 la compañía recién fundada Hidroeléctrica Española inició la construcción de una línea para el transporte de energía eléctrica desde el salto del Molinar, en el río Júcar, a Madrid. Superando una distancia de 240 kilómetros en una tensión de 60.000 voltios, fue la primera con estas características en Europa. En 1918 se crea Saltos del Duero, pionera en el desarrollo de proyectos hidroeléctricos, clave en el aprovechamiento de la cuenca del Duero. En 1944 se fusionan Hidroeléctrica Ibérica y Saltos del Duero, dando origen a Iberduero. Posteriormente, en 1992 Hidroeléctrica Española se fusiona con Iberduero dando pie al nacimiento de Iberdrola.

En este punto de la historia de la electricidad en España, se empezó a producir energía eléctrica a escala masiva: a finales de los años 20 se había multiplicado por 12 la potencia instalada y el 81% de producción era hidroeléctrico

1936-1979 | Las primeras centrales nucleares 

Paneles de control de la central hidroeléctrica de Ricabayo (Zamora) en 1948. 

Durante la guerra civil y los primeros años de la posguerra se estancó la producción. Una demanda creciente y la sequía de 1944-1945 originó un déficit energético. 

En 1944, desde el Instituto Nacional de Industria (INI), además de fundar la Empresa Nacional de Electricidad, SA. (orígenes de la actual Endesa) para controlar el sector estratégico de la energía, también crea Unidad Eléctrica S.A. (UNESA), formada por las 17 principales energéticas del momento. Entre sus principales cometidos, UNESA tuvo la tarea de interconectar los sistemas nacionales con las centrales eléctricas necesarias para tener una red de transporte y un Dispatching Central, es decir, un centro donde se decidía que centrales debían funcionar en cada momento y los intercambios de electricidad necesarios entre zonas con el objetivo final de abastecer conjuntamente a todo el país. 

 

En 1948 se creó la Junta de Energía Nuclear (JEN), con el objetivo de desarrollar capacidades técnicas y formar personal cualificado para un eventual programa nuclear.

En este periodo, además de construirse importantes centrales térmicas e hidráulicas, en el ámbito privado seguían floreciendo empresas dedicadas a la generación y suministro de electricidad. Por ejemplo, en 1944 nace Iberduero, a partir de la fusión entre Hidroeléctrica Ibérica y Saltos del Duero.

 

En el ámbito regulatorio, un real decreto de 1951 establecía un sistema único de tarifas -la conocida como Tarifa Tope Unificada- fijando unos precios únicos en todo el país. También cabe destacar la orden ministerial de 31 de julio de 1969 por la que quedaba aprobado el Primer Plan Energético Nacional. 

En los años 60, que coincidió con el Plan de Desarrollo y apertura internacional, algunas compañías energéticas decidieron apostar por la producción de electricidad a partir de la energía nuclear, planificándose hasta 25 centrales nucleares, con un total de 38 reactores. Así, entraron en funcionamiento las centrales nucleares de Zorita de los Canes, en Guadalajara (1969), Garoña, Burgos (1971) y Vandellós, en Tarragona (1972). 


Llegados a 1970 se había reducido la producción de electricidad a partir de energía hidroeléctrica (50%) y aumentó el uso del petróleo en las centrales térmicas de generación de electricidad. Sin embargo, con las crisis del petróleo del 73 y del 79 se impulsó la primera estrategia energética global en España y se tomaron medidas para contener la dependencia de este combustible fósil -como el Plan Energético Nacional de 1979, que contribuyó a promover las energías renovables y a la cogeneración de energía eléctrica-.  

La crisis del petróleo llevó a un modelo de planificación energética integrando todos los sectores (electricidad, carbón, petróleo, gas), que se materializó en el PEN 78, que recogía las metas ambiciosas para la energía nuclear: sumar 23.000 MW nucleares para 1987, reduciendo la dependencia del petróleo del 68 % a alrededor del 47 %.

 

Aprobado en 1979, bajo la nueva democracia, tenía varios objetivos:

 

  • Modificar el mix energético español reforzando los recursos autóctonos para reducir la dependencia del petróleo, cuyo peso se quería bajar del 68 % al 47 % del mix energético.
  • Fomentar fuentes alternativas: programado un incremento de 23 GW nucleares y el desarrollo de centrales de carbón nacionales.
  • Incluía medidas de política de precios y eficiencia energética, con el fin de reducir un 10 % la demanda frente a la tendencia histórica.

Se adoptó un enfoque centralizado-indicativo, de carácter vinculante, donde el Estado establecía objetivos a largo plazo (10 años), pero permitía actuar a empresas públicas y privadas. El Ministerio de Industria lideraba la elaboración del PEN, con participación de agentes del sector. Se rubricó como documento formal por el Gobierno y fue aprobado en las Cortes tras la consolidación democrática.

Este enfoque del PEN‑78 fue un punto de inflexión estratégico que moldeó la evolución energética de España durante los años 80, sentando las bases para los planes posteriores y la futura apertura de mercados en los 90, con un notable incremento de generación nuclear (+12,8 pp) y gas (+3,6 pp).
 

El Estado marcaba objetivos estratégicos y regulaciones, pero las inversiones las gestionaban tanto empresas públicas como privadas.

1980-1995: | Auge del carbón como fuente de energía y moratoria nuclear

 Llegada del generador de vapor a la central nuclear José Cabrera (Almonacid de Zorita, Guadalajara), en 1966. (Por Pablovelarde, Trabajo propio ).

En 1980, desde el ámbito estatal y a través del Real Decreto 228/1980, se pone en marcha un plan para acelerar la construcción de centrales eléctricas de carbón. Hasta 1986, de las 14 plantas de carbón siete nacieron a raíz de este plan. 

En paralelo, entre 1983 y 1988 cinco nucleares más se conectaron a la red energética nacional. A finales del 86, la obtención de electricidad a partir del carbón suponía el 45% del total y la nuclear, el 30%, mientras que en 1973, un 18% y un 8% respectivamente. 

En 1983, el Gobierno y el sector eléctrico aprueban la creación de Red Eléctrica de España, S.A., una empresa mixta de capital mayoritariamente público que nacía con el objetivo de la gestión del servicio público de explotación unificada del sistema eléctrico nacional a través de la red de alta tensión. 

Ese mismo año, en el Plan Energético Nacional del 83 se incluyó la moratoria nuclear, es decir, el parón del programa nuclear con la paralización de la construcción de siete centrales, lo que generó una deuda con las nucleares que derivó en un aumento del 3,9% en la tarifa de las facturas impuesto desde el Gobierno. Uno de los argumentos principales para justificar la moratoria fue que había que adecuar la construcción de nuevas plantas a una demanda que se había resentido tras la crisis del petróleo de los años 70. 
 

Sobre los costes de las instalaciones de generación contempladas en los PEN, centrales de carbón, gas y nucleares no paralizadas, cada empresa titular asumía el riesgo de su financiación, bajo la expectativa de una recuperación futura a través de los precios de la electricidad determinados por el Gobierno. A tal fin, a finales de la década, se instauró una estructura regulatoria definida como "Marco Legal Estable" (MLE), en vigor entre 1988 y 1997, que introdujo una retribución basada en costes estándares por tecnología.

 

El Marco Legal Estable definió el cuerpo regulatorio del sector eléctrico entre 1988 y 1997. Nace en un momento de crisis en el sector energético por diversos factores: contracción de la demanda y bajo nivel de ingresos, alto endeudamiento, elevados costes financieros, alto inmovilizado en curso por la moratoria nuclear, etcétera. A través de diferentes normativas se determinó la tarifa eléctrica de las empresas gestoras del servicio eléctrico mediante un sistema de cálculo con diferentes variables para reducir la incertidumbre con respecto a sus ingresos.

 

El MLE se consolidó como base para el despliegue de infraestructuras (centrales eléctricas y redes), para garantizar a los operadores y distribuidoras el reembolso de sus inversiones realizadas bajo los PEN, y los correspondientes gastos operativos, con un margen regulado, dado el carácter vinculante de la Planificación.


El Ministerio de Industria, CONSE (predecesor de la CNE), y Red Eléctrica asumieron roles reguladores y operativos, mientras el sector privado, a través de las empresas eléctricas, gestionó la construcción y operación del sistema bajo las reglas definidas. 

En 1985 se dictan varias normativas para facilitar la construcción de minicentrales hidroeléctricas con primas e incentivos que se mantendrían hasta 2013.

En el ámbito privado, en 1992, Iberduero e Hidroeléctrica Española (Hidrola) se fusionan y nace Iberdrola. 

A finales de 1994 se promulga la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN) con el objetivo de garantizar la seguridad del suministro eléctrico, al menor coste posible y con una calidad adecuada. Y, en 1995, se crea la Comisión Nacional del Sistema Eléctrico como agencia reguladora independiente para optimizar el funcionamiento de este sistema en su conjunto. En 2013, se integró en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). 

1996-1999 | Directivas adaptadas al marco europeo y liberalización del sector eléctrico

Dos empleados de Iberdrola España durante las labores de mantenimiento de una torre eléctrica. 

Durante este periodo de la historia de la electricidad en España, hubo una gran demanda de electricidad: un 30% por encima de las previsiones. También se produjo un incremento del 44% en demanda punta, un factor que determina las infraestructuras eléctricas necesarias (generación, transporte y distribución). A lo largo de estas décadas, los precios de la electricidad se redujeron en un 30% en términos reales

En estos últimos años de fin del siglo XX, tuvieron un especial protagonismo las normativas regulatorias del sector. Por un lado, en 1996, se aprueba la Directiva 96-92 de la Unión Europea con las normativas comunes para el funcionamiento de los mercados interiores de electricidad. Esta directiva introdujo unos criterios mínimos de liberalización e introducción de la competencia en el sistema eléctrico.

 

En 1997 se abre una nueva etapa en el sector eléctrico con la aprobación de la Ley del Sector Eléctrico, que inicia el camino hacia la separación de actividades y la introducción de competencia en las actividades de generación y comercialización de electricidad.


La normativa surge como transposición de la Directiva 96/92/CE, buscando adaptar el sector a la realidad europea. Busca establecer un modelo de competencia efectiva y eficiencia, garantizando el suministro y protegiendo a los consumidores, pero sin intervención estatal en la actividad.


En el nuevo marco regulatorio se mantiene el monopolio regulado del transporte y distribución mediante regulación tarifaria y acceso no discriminatorio a la red, cuyos costes se determinan legalmente y se recuperan mediante los peajes de acceso a la red. (fijados por la CNMC).


Respecto a la generación, se establece un mercado organizado de producción (pool eléctrico), donde los generadores ofertan y los suministros se asignan por orden de precio, con operación desde el 1 de enero de 1998. En este entorno, las centrales de generación compiten diariamente en un mercado en el que el precio se determina por la oferta y la demanda, dejando atrás el despacho centralizado y la retribución garantizada en base a costes estándares.


La Ley 54/1997 introdujo un cambio regulatorio radical en la operativa del sector y en la garantía de ingresos a los generadores, establecida en el MLE para reconocer unas inversiones realizadas al amparo de una Planificación vinculante. Las empresas pasan de un sistema en el que se aseguran la recuperación de unas inversiones comprometidas por una planificación centralizada, a enfrentarse a la incertidumbre sobre la recuperación de las inversiones pendientes en todas las instalaciones de generación.

2000-2025 | El despliegue de las energías renovables y la transición energética

Planta fotovoltaica en España. 

El siglo XXI se caracteriza por la transición energética, es decir, el uso de fuentes de energía renovables (eólica, solar e hidráulica son las principales) en vez de combustibles fósiles (gas, carbón y petróleo). El objetivo estaba centrado en mitigar el cambio climático, reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. De ahí que el uso de combustibles fósiles como el carbón o el gas se hayan visto reducidos de forma muy relevante como fuente de energía para generar electricidad en las centrales térmicas. 

Desde 2010, la capacidad de producción de energía eólica y fotovoltaica en España se ha triplicado mientras que, por ejemplo, ya solo quedan operativas cuatro centrales térmicas de carbón. 

En 2023 fue la primera vez que las fuentes renovables supusieron un 50,3% en el mix energético nacional, por encima de la electricidad generada con gas, carbón y la nuclear. Y en 2024 se superó incluso esta cifra, cuando la producción eléctrica a partir de energías renovables alcanzó una cuota del 56,8%

En cuanto a regulación, cabe destacar la actual ley de electricidad, que entró en vigor en 2013, y el Real Decreto 413/2014, que regula la producción de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovables, cogeneración y residuos.

Historia de la electricidad en España

  • 1852
  • 1881
  • 1886
  • 1901
  • 1907
  • 1924
  • 1944
  • 1961
  • 1980
  • 1983
  • 1992
  • 1997
  • 2014
  • 2023
  • 1850
  • 1900
  • 1950
  • 2000
  • 2030
Ilustración de una bombilla

1852

El farmacéutico barcelonés Francesc Domènech crea un aparato que produce corriente galvánica, un sistema con la suficiente electricidad como para iluminar su botica y parte de la calle.  

Ilustración del edificio de una compañía eléctrica y un rayo

1881

El 30 de abril de 1881 se constituye en Barcelona la Sociedad Española de Electricidad, la primera compañía eléctrica de la historia de España.

Ilustración de una plaza con una fuente y árboles

1886

Girona fue la primera ciudad en ser iluminada con electricidad de forma general, con motivo de sus fiestas de julio de 1886. La llegada de electricidad en España a zonas rurales y urbanas no se produjo hasta la década de los 80 del siglo XIX.  

Ilustración de un libro abierto con un gráfico de barras en 3D sobre él

1901

El Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas publica Estadística de la Industria Eléctrica en España en fin de 1901. Son los primeros registros oficiales de la situación eléctrica en España: en ese momento, el país contaba con 875 fábricas de alumbrado.

Ilustración de una torre de alta tensión y árboles a su lado

1907

Primera línea de alta tensión en Europa: la compañía Hidroeléctrica Española (ahora Iberdrola) inicia la construcción de una línea eléctrica entre el salto del Molinar, en el río Júcar, y Madrid. Son 240 kilómetros con una tensión de 60.000 voltios. 

Ilustración de un enchufe de pared

1924

Real decreto que fija el deber de suministrar energía a toda persona que lo solicite y la potestad para que la Administración pública fije las tarifas.

Ilustración de un mapa de españa con símbolos de rayos

1944

El Instituto Nacional de Industria (INI) crea la Empresa Nacional de Electricidad, SA. (orígenes de la actual Endesa) y Unidad Eléctrica S.A. (UNESA). Se empieza a consolidar un sistema eléctrico interconectado y centralizado.  

Ilustración de una central nuclear

1961

Entra en funcionamiento la primera central nuclear, José Cabrera, en Zorita de los Canes (Guadalajara).

Ilustración de una central eléctrica de carbón

1980

Plan para acelerar la construcción de centrales eléctricas de carbón. Tras las crisis del petróleo del 73 y 79, se toman medidas estatales para buscar fuentes alternativas a este combustible fósil.

Ilustración de una torre de energía eléctrica y un documento legal

1983

Nace Red Eléctrica de España, S.A. como operador público de explotación unificada del sistema eléctrico a través de la red de alta tensión. El Plan Energético Nacional del 83 incluye la moratoria nuclear que ordena la paralización de las obras de construcción de siete centrales nucleares.  

Ilustración de dos personas dándose la mano y el logo de Iberdrola en 3D

1992

Iberduero e Hidroeléctrica Española (Hidrola) se fusionan y nace Iberdrola.

Ilustración de dos manos sosteniendo un candado abierto

1997

Ley del sector eléctrico que da pie a la liberación del mercado de la electricidad.

Ilustración de un documento legal firmado, una mano haciendo el gesto de OK y una planta

2014

Entra en vigor el Real Decreto 413/2014 que regula la producción de energía eléctrica a partir de renovables, cogeneración y residuos.

Ilustración de un molino de viento y una placa solar

2023

Las energías renovables superan por primera vez el 50% del mix energético, por encima de la electricidad generada con gas, carbón y la nuclear.

Evolución de la generación: térmicas, hidroeléctricas, nucleares y renovables

A finales del siglo XIX, periodo en el se vivió el origen de la luz eléctrica en España, se generaba electricidad con energía térmica e hidráulica. Ya a partir de los años 60 del siglo XX se empezó a hacer uso de la energía nuclear para abastecer al sistema eléctrico. 


A continuación, destacamos las principales fechas e hitos de producción de electricidad en España a partir de energía térmica, hidroeléctrica y nuclear hasta nuestros días: 

Energía térmica y energía hidroeléctrica

  • 1901. Un 50% de la electricidad que se generaba en España lo hacía a partir del agua como fuente primaria (energía hidráulica) y un 30% con el vapor (energía térmica). El resto de centrales eléctricas utilizaban vapor o agua (13%) y un 7% gas. 
  • 1900-1930. Se crearon muchas centrales térmicas e hidráulicas de gran tamaño por todo el territorio nacional, y se ejecutaron grandes obras en las principales cuencas hidrográficas. A finales de los años 20, el 81% de la producción eléctrica era de origen hidroeléctrico.
  • Años 70.  Se redujo la producción de electricidad a partir de energía hidroeléctrica (50%) y aumentó el uso del petróleo en las centrales térmicas de generación de electricidad. Con las crisis del petróleo del 1973 y de 1979 se tomaron medidas para contener la dependencia de este combustible fósil.
  • 1980-2000. Con el objetivo de sustituir al petróleo como fuente de generación de energía térmica se establece un plan para acelerar la construcción de centrales eléctricas de carbón. Hasta 1986, de las 14 plantas de carbón que había, siete de ellas nacieron a raíz de este plan.
  • 2000-2025. En el siglo XXI, las energías renovables emergen como protagonistas. De ahí que energía hidráulica siga teniendo un papel relevante: según datos de Red Eléctrica, del total de la electricidad producida en España entre 2020 y 2024, se generó un 10% de media a partir de la energía hidráulica. En la actualidad hay más de 1.350 centrales hidráulicas, siendo 1.200 minicentrales, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. 

    Este incremento de las renovables va en detrimento de las procedentes de combustibles fósiles. De las 18 centrales térmicas que había en 2018 en España, ya solo quedan cuatro (Aboño y Soto de Ribera, ambas en Asturias; Los Barrios, en Cádiz; y Alcudia, en Mallorca). 

Energía nuclear

En 1948 se creó la Junta de Energía Nuclear para impulsar la construcción de centrales nucleares. Se inicia la producción nuclear en España con la puesta en servicio de Zorita de los Canes, en Guadalajara (1969), Garoña, Burgos (1971) y Vandellós, en Tarragona (1972). 

En 1980, desde el ámbito estatal y a través del Real Decreto 228/1980, se pone en marcha un plan para acelerar la construcción de centrales eléctricas de carbón. Hasta 1986, de las 14 plantas de carbón siete nacieron a raíz de este plan. 

En paralelo, entre 1983 y 1988 cinco nucleares más se conectaron a la red energética nacional. A finales del 86, la obtención de electricidad a partir del carbón suponía el 45% del total y la nuclear, el 30%, mientras que en 1973, un 18% y un 8% respectivamente. 

En 1983, el Gobierno y el sector eléctrico aprueban la creación de Red Eléctrica de España, S.A., una empresa mixta de capital mayoritariamente público que nacía con el objetivo de la gestión del servicio público de explotación unificada del sistema eléctrico nacional a través de la red de alta tensión. 

 

Ese mismo año, en el Plan Energético Nacional del 83 se incluyó la moratoria nuclear, que el nuevo gobierno socialista materializó en una Ley en 1984. Se paralizaron varias iniciativas, anulando proyectos ya construidos como Lemóniz y Valdecaballeros. Esto llevó a la necesidad de compensar a las empresas titulares de estos proyectos anulados, por los gastos efectivamente incurridos en su desarrollo, dado el carácter vinculante que tenía la Planificación Energética. Es decir, la moratoria nuclear supuso la necesidad de compensar a unas empresas por la ejecución de unas inversiones comprometidas en una serie de activos que el Gobierno decidió no poner en explotación.

 

En concreto, los costes totales respondían a Lemóniz (2.273 M€); Valdecaballeros (2.043 M€); Trillo II (66 M€), así como a los intereses correspondientes por su diferimiento a futuro (1.313 M€). En total 5.717 M€ por tres centrales paralizadas. El pago se instrumentó mediante el Fondo de Titulización de la Moratoria Nuclear a partir de 1996. Se financió mediante un recargo en la factura eléctrica (entre el 1,72% y el 0,33%). La deuda quedó completamente liquidada en octubre de 2015, 19 años después del inicio de su cobro.
 

En 1987 se estableció el Marco Legal Estable, el cuerpo regulatorio del sector eléctrico entre 1988 y 1997. Nace en un momento de crisis en el sector energético por diversos factores: contracción de la demanda y bajo nivel de ingresos, alto endeudamiento, elevados costes financieros, alto inmovilizado en curso por la moratoria nuclear, etcétera. A través de diferentes normativas se determinó la tarifa eléctrica de las empresas gestoras del servicio eléctrico mediante un sistema de cálculo con diferentes variables para reducir la incertidumbre con respecto a sus ingresos.

Centrales renovables

El desarrollo de las energías renovables en España comenzó como una respuesta estratégica a las crisis del petróleo de los años 70, evolucionando desde la experimentación tecnológica hasta convertirse en un pilar del sistema eléctrico.


Ya en los años 80, la Ley 82/1980 de Conservación de la Energía fue la primera en promover formalmente el uso de fuentes alternativas, impulsando las primeras renovables en España:

 

  • Eólica: En 1984, se inauguró el primer parque eólico de España en Garriguella (Girona), con apenas 5 aerogeneradores de 24 kW cada uno.
  • Solar: Ese mismo año (1984) comenzó la andadura de la fotovoltaica en España con proyectos experimentales, aunque su despliegue masivo tardaría décadas.

A nivel de Planificación, se lanzó el Plan de Energías Renovables de 1986 (PER-86) para estructurar el crecimiento del sector, que permitió el despegue renovable de los años 90.


En 1985 se dictan varias normativas para facilitar la construcción de minicentrales hidroeléctricas (menores de 10 megavatios, MW) con primas e incentivos que se mantendrían hasta 2013.

 

A finales de 1994 se promulga la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN) con el objetivo de garantizar la seguridad del suministro eléctrico, al menor coste posible y con una calidad adecuada. Y en 1995 se crea la Comisión Nacional del Sistema Eléctrico como agencia reguladora independiente para optimizar el funcionamiento de este sistema en su conjunto -en 2013 se integró en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC)-.

 

En 1997 se deroga el MLE y comienza una nueva era en el sector eléctrico con la liberalización de determinadas actividades (generación y comercialización). La Ley del Sector Eléctrico 54/1997 introdujo el concepto de Régimen Especial, que permitía a los productores de renovables vender su energía con una prima (incentivo económico) sobre el precio de mercado. El RD 2818/1998 desarrolló este sistema de primas, garantizando una rentabilidad que atrajo inversiones masivas. 


Gracias a la revisión del sistema de promoción de renovables realizada con el RD 661/2007, España vivió un "boom" fotovoltaico y eólico que la situó entre los líderes mundiales en potencia instalada. Este crecimiento acelerado, superior a las previsiones gubernamentales, contribuyó al aumento del déficit de tarifa, lo que derivó en los recortes posteriores y la reforma de la LSE 2013.

 

Por último, la reforma energética en España durante 2013, culminada con la aprobación de la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico (LSE) el 26 de diciembre de 2013, marcó un punto de inflexión radical en el fomento de las energías renovables. Este cambio legislativo se centró en la eliminación de las primas directas y la búsqueda de la sostenibilidad económica del sistema para frenar el llamado "déficit de tarifa".

 

Esta ley eliminó la distinción entre el régimen ordinario y el especial (renovables y cogeneración), integrando a estas últimas en un marco retributivo único basado en criterios de mercado. Se sustituyeron las primas fijas por un modelo de "rentabilidad razonable". Este sistema compensa los costes de inversión que no pueden ser recuperados mediante la venta de energía en el mercado mayorista, asegurando una rentabilidad medida en términos de tasa de retribución sobre la inversión.

El papel de Red Eléctrica de España (REE)

En 1983, el Gobierno y el sector eléctrico aprobaron la creación de Red Eléctrica de España (REE). Esta entidad nacía como una empresa mixta de capital mayoritariamente público y con el objetivo de la gestión del servicio público de explotación unificada del sistema eléctrico nacional a través de la red de alta tensión. Se convirtió en el primer transportista y operador único del sistema eléctrico español. 

 

Cuarenta años después de su puesta en marcha, Redeia - nombre comercial que utiliza el grupo desde 2022 - gestiona, mantiene y opera más de 45.100 kilómetros de circuitos de líneas y más de 600 subestaciones. En la actualidad, el Estado participa con un 20% de acciones a través de la Sociedad Estatal de Participaciones (SEPI). 

¿Cómo opera Red Eléctrica? 

La electricidad se produce, luego se distribuye por una red y, finalmente, llega al usuario final. Cuando encendemos la luz o conectamos un aparato eléctrico se acciona un sistema que comienza en las centrales de producción, donde se genera la energía eléctrica. Esa energía transformada en alta tensión viaja a través de instalaciones eléctricas hasta centros de distribución. Desde allí, vuelve a transformarse con el nivel de tensión que requiere cada tipo de consumo (residencia, industrial o servicios) y se transporta hasta llegar al usuario final. 
 
Una red eléctrica tiene una alta complejidad porque hay varias fuentes de generación de electricidad donde pueden sumarse o relevarse unas a otras para que el sistema esté siempre abastecido. Para que este complejo proceso funcione y llegue a hogares, fábricas, colegios, establecimientos, etcétera, en el preciso momento en el que pulsamos un interruptor, Red Eléctrica tiene la responsabilidad de operar el sistema eléctrico en tiempo real todos los días durante las 24 horas. Y hay que mantener un equilibrio constante entre la generación y el consumo porque la energía eléctrica no se puede almacenar en grandes cantidades y tiene que ser generada en cada momento según la cantidad demandada.

El auge de las energías renovables en España: solar, eólica e hidráulica

Con el paso de los años, la innovación y los avances tecnológicos han impulsado en el sector energético internacional la búsqueda de fuentes de energía más limpias y sostenibles para que complementen o vayan sustituyendo a combustibles fósiles como el gas natural, el carbón o el petróleo en la generación de electricidad. 

 

A estas energías limpias se las conoce como renovables, y son las que provienen de fuentes naturales e inagotables que se renuevan constantemente: el sol (energía solar), el agua (energía hidráulica) y el viento (energía eólica) son las principales. Y las que se generan a partir de combustibles fósiles se las denomina como no renovables.

Portada de un video sobre la sostenibilidad, con el título "Descubre qué son las energías renovables y qué tipos existen". La imagen muestra una vista de paneles solares instalados en un campo, destacando la tecnología de energía solar. El diseño de la portada tiene un fondo claro y elementos gráficos de color verde y naranja en las esquinas.

Vídeo explicativo sobre las energías renovables. 

En la historia de la electricidad en España es en el siglo XXI cuando hay una gran apuesta por las renovables. A través de diversos planes, se fomenta el aumento de la capacidad instalada de estas energías limpias en todo el territorio nacional para ir disminuyendo la dependencia de las no renovables. 
En un contexto de cambio climático, España se ha propuesto descarbonizar su modelo energético para 2050, es decir, que sea 100% renovable. Además, tras la última actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030, se prevee que para 2030 el 81% de la electricidad en España se genere a partir de fuentes renovables.


El auge de las renovables en España se refleja en los datos de los últimos años: en 2023, fue la primera vez que las  fuentes renovables supusieron un 50,3% en el mix energético nacional, según Red Eléctrica España (REE), por encima de la electricidad generada con gas, carbón y la nuclear. En cuanto a potencia instalada, las energías renovables ya suponen el 67% (datos de 2025). 

 

  • Energía solar fotovoltaica. En el contexto internacional, el aprovechamiento del sol mediante placas fotovoltaicas para generar electricidad, conocido como energía solar fotovoltaica, comenzó en la década de los 60. En España, se dio el pistoletazo de salida en la década de 1980, cuando Iberdrola España puso en funcionamiento la primera central conectada a la red de San Agustín de Guadalix, con una capacidad de 100 kilovatios de potencia. A partir de la segunda década del siglo XXI, la energía solar fotovoltaica es una de las tecnologías con mayor crecimiento en España: si en 2010 la generación de gigavatios por hora (Gwh) de energía solar era de 6.500, en 2020 fue de 15.303 Gwh, un crecimiento de más de la mitad. 
  • Energía eólica. La otra gran fuente de energía renovable y limpia es la energía eólica, que se genera al transformar el movimiento de las corrientes de viento en electricidad. La eólica es la renovable con mayor crecimiento en la última década en todo el mundo; también en España, donde se ha situado como la principal fuente de energía generadora de electricidad. Del total de electricidad producida en España entre 2020 y 2024, se generó un 22% de media a partir de la energía eólica, tal y como recogen los datos de REE. 
  • Energía hidráulica. La energía hidráulica ha tenido un papel protagonista desde los inicios de la luz eléctrica en España, allá por finales del siglo XIX. Y hoy, con más de más de 1.350 centrales distribuidas por todo el territorio nacional, sigue teniendo especial protagonismo en la generación de electricidad: según datos de Red Eléctrica, del total de la electricidad producida en España entre 2020 y 2024, un 10% de media se generó a partir de la energía hidráulica.

El rol actual de empresas como Iberdrola España en el sector eléctrico español 

Iberdrola España es uno de los principales grupos energéticos del país: operamos en el sector de las redes, energías renovables y la comercialización de la electricidad. Más de 11 millones de clientes confían en nosotros y nuestra red eléctrica se extiende por 10 comunidades autónomas y 25 provincias, abarcando un territorio de 270.000 km2.

 

Con una historia centenaria, Iberdrola España se ha convertido en la compañía líder en energías renovables en el sector energético español. Con el objetivo de impulsar la transición energética en nuestro país para reforzar el compromiso con un futuro más limpio y verde, apostamos por la descarbonización y la electrificación del sector energético y de la economía. 

 

Iberdrola España en el sector de las renovables

Otras iniciativas sostenibles de Iberdrola España